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“Perversidad, mala salud”

El valor fundamental de algunos organismos o instituciones que es la de resguardar y garantizar el derecho de las personas que representa, éstas que mantienen pecuniariamente el funcionamiento de la misma, hoy denotan una profunda grieta de valores que decimos son esencialmente morales y éticos más tratándose del ámbito que desde su génesis tiene como propósito  la Acción Social, la Asistencia Social y primeramente como hecho ineludible e indelegable, el de la Salud Integral.

Se debe recordar que parece que todo lo referente a la Deontología, la Bioética, la Ética propiamente dicha en el INSSSEP, se da por tierra en desconocer y hasta negar la opinión científica de los prestadores de salud puntualmente los médicos de cabecera de los pacientes de cada uno que requieran los servicios en sus distintas modalidades, sobre y con el afiliado llámese para consulta, intervención, tratamientos y derivaciones diversas. En este último parece que quiere a modo de complicidad, fijar un poder hegemónico que termina en ser perverso y hasta maldito.

En esta complicidad podemos ver que ellos tienen conocimiento adentro del INSSSEP con acuerdos previos subjetivos por malditas corporaciones de los matasanos o carniceros que se creen dueños del paquete oneroso que representa la Caja del instituto por sus aportantes. Algunos pseudo-dirigentes gremiales casi sellos nomás, son los observadores de maniobras de alto valor económico en el área, éstos dicen solo representar a los empleados de adentro aunque entendemos que gran parte de ellos coinciden con nosotros en contra de los intermediarios que los hacen serviles y domésticos de éstos médicos que no son patrones sino prestadores.

La escoria es una de las patas de esta perversidad, permitiendo la opinión de sus aliados oponiéndose a derivaciones a centros específicos y científicos ubicados en otros puntos del país, llámese Buenos Aires, Córdoba, Rosario, etc., para continuar lo diagnosticado por médicos idóneos a esos centros que cuentan con tecnología y tratamientos avanzados en contracara  al desguazado y quebrado sistema sanatorial de la olvidada Provincia del Chaco en el sistema de atención de Alta Complejidad.

Por ello decimos estamos en contra de los que manipulan opiniones y descartan los diagnósticos de los médicos de cabecera para mantener prisioneros a una franja de afiliados en este precario sistema, que no es económico, ni menos sabiendo, con las excepciones del caso, que realmente en la provincia hay profesionales idóneos. Deben dejar de mentir, dejar de apretar a los afiliados con el perverso e ilegal plus al decir Plus Sí, Salud Sí, Plus No, Arreglate.

¿Ahora que podrán decir ante la ya reconocida Ley de Enfermedades Raras?, el paciente que no entiende de esto y por sugerencia médica deberá ser trasladado o derivado a centros específicos, ¿cómo hace si aquí se limita y condiciona por la fiscalización de la rara Federación, esa de los bisturíes filosos y cofias arrugadas?

Estamos cayendo en la indefensión del sistema de salud. Debemos hacer respetar lo dictaminado por los médicos que nos asisten y hacer valer nuestra voluntad de querer sanarnos en el lugar en que nos aconsejan, cualquiera sea. Debemos querer un Instituto serio, firme y no un quiosquito o pulpería de unos pocos.

Las elecciones pasadas fueron claras entre tantos afiliados que propiciaron llegaran  municipales a esos puestos para hacer respetar primeramente el valor de la vida y la salud y ponerse en contra de los contubernios que dañan seriamente a la salud física, moral y porque no decir, la del bolsillo nuestro, nuestros salarios, nuestros aportes.

Respeto a las decisiones profesionales oportunas y fundamentalmente, respeto a los afiliados, únicos dueños de este instituto creado para cumplir con la Justicia Social desde su brazo fundamental, que es la Acción Social.

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