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La mujer atacada en Resistencia denunció que se resistió a ser abusada sexualmente por su expareja

Ana visibilizó el feroz ataque que podría haberle costado la vida mediante redes sociales, ante el temor de represalias y pidiendo ayuda. Pero sus denuncias también fueron formalizadas en la Comisaría donde brindó datos terribles del secuestro, tortura, abuso y amenazas de muerte que recibió.

La víctima apuntó principalmente contra N.F. (21) –su ex pareja- y N.O. (38) –actual pareja de su ex-. “Ambos comenzaron a mandarme mensajes vía Facebook diciendo ´Loquita´ y demás insultos hacia mi persona, no recuerdo la identificación de la cuenta porque los bloqueé”, comenzó diciendo en su relato.

Como antecedente dijo que también su madre también recibió las amenazas. “Cuando te veo te voy a desfigurar la cara. No sabés dónde te estás metiendo”, recordó como uno de los mensajes.

LO QUE PASÓ ANOCHE.
“En la fecha hora 00.05 aproximadamente me encontraba caminando por avenida Alberdi y avenida Nicaragua, sobre la parada del colectivo 106, donde se acercó un automóvil Peugeot color negro, vidrio polarizado”, dijo y agregó “bajaron dos mujeres, una de ellas E.M. (20), M.O. (20), -hija de la actual pareja de su ex- quienes comienzan a agredirme físicamente, me tiran sobre el piso, me suben al automóvil. E. me pone una cinta en la boca y M. me ata los pies. Cuando subo N.O. estaba adentro y mi ex pareja iba manejando el auto”, relató en su denuncia.

En el interior del vehículo –contó- le quitaron la documentación y hasta dijo: “me cortaron la cara con un bisturí”. El miedo de ese momento tan cruel como inentendible se apoderaron de ANA que supo que al lugar que la llevaban es a la casa de la mujer de 38 años.

“Me dio una patada –su expareja- en el brazo y me tomaba del cuello con intención de ahorcarme. N. me quiso bajar el pantalón para abusarme sexualmente, pero me resistí y estas mujeres comenzaron a darme golpes”, indicó.

La sangre comenzó a correr por el rostro de Ana y ante el “susto” de sus agresores pudo escapar, aunque de todos modos la siguieron corriendo y amenazando. Con las fuerzas que le quedaban corrió hasta su casa, su madre le abrió la puerta y se desmayó.

Lamentablemente, la pesadilla de la víctima no terminó ahí. Según denunció, posterior a los golpes recibió amenazas de muerte para que no cuente lo que padeció. El efecto fue contrario, valientemente la mujer se animó a denunciar a sus atacantes y visibilizó un cruel episodio que hoy comienza su paso para alcanzar una necesaria Justicia.

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