Sign in / Join

OTRA VEZ LA CONDICIONADA LIBERTAD DE PRENSA

El día de hoy, como tantos otros, un grupo de trabajadores de prensa salimos a trabajar. Nuestro trabajo en la calle consististe en cubrir los distintos acontecimientos que se dan y que pueden ser noticiables. Sin dudas la reunión que encabezaban los dirigentes Tito López y Emerenciano Sena en un espacio público lo era.

Al descender del vehículo y acercarnos con nuestras respectivas identificaciones, la respuesta no tardó en llegar: un grupo de mujeres nos rodeó y con hostilidad nos prohibieron trabajar. Para ellas era natural, pero nos estaban presionando -mediante amenazas- a no cumplir con nuestra labor. Teníamos el derecho de hacerlo, estábamos ante una asamblea “privada” en la vía pública, pero decidimos no avanzar por temor. Sí, no pudimos hacer periodismo por miedo.

No conforme con ello, me robaron el celular quitándolo de manera violenta del soporte en el que lo tenía y empujones de por medio la tensión crecía. Una trabajadora de prensa del movimiento me reconoció y con amabilidad me asistió y logró que el equipo vuelva a mis manos. Lejos de que la situación se calme, comenzaron los empujones hacía la transitada avenida Sarmiento a Gustavo Benítez de Noticias Digital Chaco.

A él le tocó la peor parte. Con una agresividad incomprensible, avalada y con impunidad una violenta le dio dos golpes de puño y patadas. Nadie hizo nada. La Policía a 30 metros demoró en actuar y los referentes sociales eran espectadores de un notorio episodio de violencia.
Realizamos nuestras respectivas denuncias con bajas expectativas de que algo positivo ocurra porque estos episodios se están transformando en una lamentable moneda corriente. Más allá de posturas, interpretaciones y líneas editoriales ante todo somos laburantes y nuestros equipos son el canal por el que muchas veces ellos expresan sus demandas.

Posterior a esto, luego de ser condicionados, amenazados y golpeados, el grupo de mujeres violentas denunció empujones a una paciente oncológica de nuestra parte. Marcela Acuña, partícipe activa del hostigamiento, cuestionó nuestra labor con mentira y con hechos que no pudo probar con ningún video.

La mentira construida quedó registrada en una denuncia. Es lamentable porque lejos de hacer autocrítica se escudan en un flagelo preocupante como lo es la violencia de género. Marcela, esposa de Emerenciano, se mostró preocupada por la salud de la “violentada” paciente oncológica a quienes ellos decidieron exponer a un posible contagio de covid en una concurrida asamblea.
Es difícil y está complicado hacer periodismo de esta manera. Limitarse en el oficio para no “provocar” una reacción ya es parte de nuestra rutina. Ojalá esto cambie.

Gracias
Por Gabriel Bobis Periodista de Diario Tag

 

Leave a reply